Turf: la actividad centenaria que lucha por sobrevivir

El Hipódromo de Palermo cumple 150 años y junto a San Isidro y La Plata necesitan cambios estructurales.


Por Roberto Pico

La actividad hípica en conjunto reclama una serie de cambios estructurales para sobrevivir y sostener la fuente laboral de unas 80.000 personas, muchas de ellas sin instrucción calificada.

Los pedidos directos a las autoridades nacionales y provinciales apuntan principalmente a combatir el juego clandestino y el funcionamiento de aplicaciones ilegales, que le quitan recursos al sector y debilitan su financiamiento.

Si bien existen diferencias internas sobre cómo avanzar en cada punto de conflicto, hay consenso en torno a los obstáculos que ponen en riesgo el funcionamiento de toda la actividad.

La lucha contra el juego clandestino lleva décadas, pero el avance de la tecnología facilitó en los últimos años la expansión de estas prácticas ilegales.

En la última entrega de los premios “Carlos Pellegrini”, considerados una especie de “Martín Fierro del turf”, el presidente del Jockey Club, Juan Mariano Villar Urquiza, hizo hincapié en la necesidad de que se adopten medidas a nivel nacional y provincial para frenar la proliferación de este tipo de apuestas.

Cabe recordar que los premios por los que compiten los caballos se financian, en parte, con el dinero apostado de manera oficial. De allí surgen luego los ingresos de entrenadores, jockeys y trabajadores vinculados al funcionamiento diario de la actividad.

La caída de ese flujo económico reduce las retribuciones, disminuye los premios y achica progresivamente la actividad, un proceso que, según referentes del sector, se profundiza desde hace décadas.

Aunque muchas veces es considerada una actividad marginal, el turf tiene presencia en todo el país. Todas las provincias cuentan con hipódromos locales e incluso en pequeñas localidades del interior se realizan competencias de las que surgen figuras que luego participan en los grandes escenarios nacionales.

El conflicto por las apuestas ilegales y la legislación provincial

La estructura federal del juego genera otro de los principales problemas del sector. Cada provincia tiene potestad para dictar su propia legislación y, según denuncian desde la actividad, muchos distritos permiten tomar apuestas sobre carreras de Palermo, San Isidro o La Plata sin transferir recursos a los hipódromos organizadores.

Desde el turf denuncian directamente el “robo” de la señal televisiva para montar negocios paralelos de apuestas, muchas veces con supuesta complicidad de autoridades locales.

El Hipódromo de Palermo cumplió 150 años: shows en vivo, propuestas gastrómicas y actividades

La discusión lleva más de tres décadas y, pese a las denuncias realizadas por los hipódromos, la situación continúa sin modificaciones de fondo.

Por la actual legislación, un apostador de provincias como Córdoba o Tucumán no puede utilizar aplicaciones oficiales para apostar directamente en los hipódromos organizadores. Según sostienen desde el sector, esto favorece esquemas locales que terminan perjudicando al conjunto de la actividad.

Todos los esfuerzos individuales que realizan hipódromos y asociaciones chocan, afirman, contra un marco legal que habilita zonas grises donde prosperan distintas irregularidades.

La caída de la actividad y el impacto laboral

Otro de los efectos de la crisis es el desplome en el nivel de nacimientos de SPC (Sangre Pura de Carrera), producto de la pérdida constante de rentabilidad en la cría de caballos.

El Hipódromo de Palermo brilló con el Gran Premio Nacional y la presencia de varios famosos argentinos

Desde la actividad remarcan que el turf representa un enorme capital social, ya que ofrece empleo a personas con baja calificación y constituye una salida laboral inmediata para miles de familias.

El último relevamiento del sector contabilizó unas 80.000 personas vinculadas directa o indirectamente a la actividad hípica, una cifra que consideran significativa en el actual contexto laboral del país.

Los 150 años del Hipódromo de Palermo

El 7 de mayo de 1876 fue inaugurado oficialmente el Hipódromo de Palermo, uno de los escenarios históricos más emblemáticos de la Argentina.

Además de las carreras de caballos, actualmente el predio ofrece slots, propuestas gastronómicas y espectáculos, una transformación que, según explican desde el sector, resultó necesaria para sostener la estructura hípica.

Aquellas primeras tribunas de madera y techos de zinc ya tenían una característica distintiva: funcionaban como un espacio democrático donde convivían personas de distintos sectores sociales unidas por la pasión por el turf.

Con el paso de los años, el predio se transformó para acompañar el crecimiento de Buenos Aires. Bajo el diseño del arquitecto Louis Faure Dujarric, surgieron las tribunas monumentales, los grandes salones y la emblemática confitería La París, convertidos hoy en parte del patrimonio arquitectónico de la ciudad.

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Tras años de deterioro durante la década del 60, el Hipódromo inició un proceso de recuperación luego de su privatización en 1992 y de la incorporación de máquinas de juego en 2002.

Según destacan desde la actividad, ese “círculo virtuoso” permitió restaurar edificios históricos y revitalizar el turf en todo el país, mejorando premios y garantizando el sustento de miles de familias.

En los últimos años, el proceso de transformación continuó y el lugar dejó de ser percibido únicamente como “la catedral del turf” para convertirse en un espacio multifuncional donde conviven gastronomía, festivales, ferias, apuestas y actividades deportivas.

Con esa renovación, el predio llegó a su aniversario número 150 bajo una nueva denominación: Hipódromo Palermo.

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